Me encontraba caminando sin rumbo fijo, con la cálida mañana que reflejaba un tono naranja en cualquier punto del basto desierto, yo caminaba sin rumbo fijo, solo sabia que tenia que salir de ese lugar pues ya llevaba mas de una semana caminado cual zombie en busca de alimento, -"porque decidí que lo mejor era salir de mi casa en busca de aventura, tal vez fue que estaba fastidiada de hacer lo mismo todos los días, pero ahora me doy cuenta que fue algo estúpido... "-; me repetía una y otra vez , sin embargo no podía permitir regresar y dar muestra de debilidad ante mi madre, con el estómago vacío la tarde empezó a caer y el crepúsculo empezó a hacerse notar, con la mirada clavada en el horizonte empecé a distinguir una rareza, era una especie de piedra gigante que se confundía con el color de la arena caliente, al llegar ahí me di cuenta que era un tipo de cueva que nunca antes había visto o imaginado, entre con la ilusión de hallar algo nunca antes visto, tal vez esperaba encontrar la muerte ahí a dentro después de todo "que mas hacia en ese lugar".
Era una cueva oscura, fría; helaba la sangre y mi mente se sentía extraña, pues no lograba estar a gusto con el lugar y algo dentro de mi corazón decía que ya no saldría de ahí, seguí caminando, tratando de hacer caso a mi razón de ser, pronto llegue a un punto donde la luz entraba por uno de los orificios de la cueva y lograba iluminarla de un tono violeta que dejaba observar partículas de polvo que estaban suspendidas, parecía que las podía tocar, por un momento mi corazón y me mente se tranquilizaron y me ordenaban tocar esas extrañas cosas que estaban en frente de mí, tal vez me iba a sentir una felicidad o a lo mejor recibiría algo. "Que equivocada estaba", tan pronto la toque, me derrumbe en el piso, haciendo que mi vista se nublara y mi mente se repetía una y otra vez "¿por qué, entramos aquí?, no fue una buena idea, verdad". Paso algún tiempo antes de que me diera cuenta que estaba en el suelo frío con un charco enorme de sangre, pero de un momento a otro me aterroricé pues sentía un peso en mi cuerpo que se recargaba en mi abdomen, y yo me movía ritmícamente, tarde en darme cuenta que se trataba de una criatura que estaba encima de mí, era grande y me estaba lamiendo la sangre que derramaba mi cuerpo y recorría mi piel, me asuste, temblaba y cerraba los ojos apretándolos fuerte, de repende se detuvo un momento me miro el rostro y sentí una tranquilidad muy extraña, escuche como si destrozara su piel y sus huesos se quebraran y me empecé a asustar otra vez, sus garras se encajaban en mi piel y recuerdo sentir un dolor espantoso en todo mi cuerpo, después me desmaye una vez más.
Desperté, en el quirófano del hospital, dicen que me hayaron en mi casa, que resbale y caí de la barda, caí justo en un arbusto grande que desgarro mi piel pues era un huizache...; pero yo se lo que paso y aunque no tengo idea de porque aparecí ahí creo que fué una fantasía muy gratificante...
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