Me
mirabas directo a los ojos, mientras tu cuerpo desnudo rozaba con el mío, tus
labios brillaban con el reflejo de la luz del foco de la habitación, era
bonito, color blanco con unas cortinas espesas y largas que cubrían la grande
ventana, por la que el viento lograba colarse de entre las espesas telas del
hotel con una temperatura fría, que erizaba mi piel y me congelaba por completo
provocando que yo temblara, sin embargo quería que tu cuerpo hiciera
contacto con el mío para proporcionarme ese calor que yo esperaba obtener de
ti, te sonreí, sin inhibición alguna,
correspondiste tiernamente ante mi gesto, toque tu cabello y acaricie tu rostro
y cubiertos con la delgada sábana que nos cubría, la pasión y el deseo se
hicieron presentes una vez más, acercaste tus labios a los míos y hací inicio
el juego, me besabas lentamente, segundo a segundo el ritmo cambiaba, mientras
intercalabas mordidas con los tiernos roces de tus labios,
mi sangre empezó a sentirse cada vez más caliente y para fortuna ya no teníamos
que preocuparnos por la
ropa, porque tu piel desnuda ya estaba con la mía, un cóctel de
sensaciones empezó a aparecer, tomaste el control de mi, entre dientes me
decías lo mucho que te sorprendía lo que estaba pasando, mordí tu oreja y te
jale hacia mi cuerpo, te subiste encima de mí, besabas mi cuello lentamente y
yo recorría tu espalda con mis manos, tome el control, me subí encima de ti
mientras me mirabas con sorpresa, respondí con una sonrisa, mis pechos estaban
en tu vientre y toque todo tu pecho con pequeños besos húmedos que cubrían tu
delicada piel apiñonada, que terminaron en la comisura de tus labios, diste la
vuelta, me tocabas despacio y explorabas con tus dedos cada parte de mi cuerpo,
tu rostro expresaba seguridad, poder y placer, tu respiración tenía un sonido
fuerte y excitante, tu piel se adhería a la mía y tenias un sabor salado por
todo lo que experimentábamos desde hace tiempo; yo disfrutaba por completo todo
lo que estaba sucediendo y esperaba que lo que se aproximara fuera mejor; seguías
besándome, yo solo cerraba los ojos, empecé a sentirte cada vez más cerca de mí,
abracé tu cuerpo tu ya estabas listo para mí
y de igual manera yo te pedí que entraras en mi, así lo hiciste te abracé
con mis piernas, te acariciaba con mis brazos, besaste mi cuello mientras mi
cuerpo temblaba por tanto placer que tú me brindabas, tus penetraciones eran
lentas, después el ritmo empezó a cambiar haciéndote más fuerte, todo se
tornaba más intenso, sentía tu energía, no sé si gemía, pero estaba tan
concentrada en ti que no importaría si un terremoto nos llevara al demonio;
pero yo se que esa experiencia contigo no la olvidare, pues a la noche
siguiente no pude conciliar el sueño, porque cada vez que cerraba los ojos veía
tu mirada oscura en mis ojos, tu piel y la mía, tus manos recorriéndome por
completo y tus labios devorando a los míos , sin contar las envestidas que me
hacen temblar por completo y una sonrisa descarada que inunda los pensamientos.
Esta
mañana estoy extasiada de ti y no sé cómo hacerlo otra vez, porque esto solo es
un pequeño fragmento de lo que esa larga noche ocurrió…
Este trabajo esta censurado, pues aun no tengo la confianza necesaria para subir los que tengo guardados en hojas de papel, si le gusta haganlo saber y si quieren algo mas explicito igual díganmelo...
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